Entre el cielo y la tierra, el mensajero alquímico. Junto a la originalidad y el virtuosismo técnico, nos quedan elementos que nos hablan, que entendemos. A Jean-Christophe le gusta mezclar los símbolos que todos conocemos: corazones, estrellas, manos, etcétera. Las proporciones se respetan armoniosamente según la proporción áurea y la alfombra, un material pobre, nos devuelve a una cercanía familiar entre nosotros y la materia. Ahí reside todo su talento, en saber combinar innovación, armonía y sencillez.